La generatividad en la vejez
Sobre legado, vínculos y continuidad emocional en la última etapa vital.
“Adiós para siempre, años de certeza”
La vejez es un periodo de la vida, el último, en el que progresivamente se van notando déficits físicos, cognitivo-intelectuales y emocionales. Estas limitaciones van a ser vividas por cada cual según sus pautas previas y actuales de relación interpersonal y su funcionamiento mental. Es un momento en el que podemos sentirnos confundidos y preocupados por cuánto y cómo estamos cambiando, un verdadero desafío para la identidad.
Este tipo de cambios físicos, cognitivos y relacionales, es de tal envergadura que es un periodo comparable a la adolescencia. La diferencia, obvia, es que en la vejez no queda tanto tiempo por delante…
Es radicalmente cierto que en la vejez disminuyen realmente las oportunidades para hacer cualquier cosa. Ello implica iniciar ciertos duelos, sin que determine necesariamente un proceso depresivo como tal. Como en cada periodo vital, la personalidad de cada cual, sus motivaciones, sus defensas, su biografía, etc. van a condicionar vivir de una u otra forma lo que acontezca…
Quiero decir que cierta tristeza puede ser inevitable, pero la depresión como tal no tendría por qué darse a no ser que la personalidad previa fuera melancólica. La vejez podría intensificar los sentimientos depresivos previos.
Por su parte, las personas con tendencia a querer tener todo controlado, incluso los pequeños detalles, sentirán que necesariamente irán perdiendo el control de muchos de ellos lo que con frecuencia podrá incrementar su mal humor.
Otras personas que siempre hayan vivido con tendencia a sentirse atacados, o perseguidos por el medio, se volverán más temerosos porque a medida que sus capacidades se limitan se percibirán más hostiles las amenazas reales o imaginadas de su entorno.
Las personas con una elevada valoración de sí mismas, en oposición a una valoración limitada de los demás, se volverán más vulnerables al paso del tiempo en tanto que cada vez va a ser más difícil tener una imagen grandiosa de sí mismo. Serán personas muy vulnerables a las heridas de su autoestima, al ir viendo su inevitable deterioro.
Por otro lado, las personas que hayan tenido en su vida dificultades corporales unidas a tensiones emocionales, irán viendo cómo sus dificultades de conversión se irán haciendo más evidentes. Su cuerpo irá dando cada vez mayores señales de alerta.
Es en este contexto, muy brevemente descrito, donde el concepto de Generatividad puede cobrar relevancia. Sandra Buechler (2019) lo describe con precisión en su texto “Comprendiendo y Tratando a Pacientes en Psicoanálisis Clínico”.
La generatividad en la vejez supone asumir una firme responsabilidad en relación al crecimiento y bienestar de los demás. Es un compromiso que puede tener distintas expresiones, tanto con una comunidad como con una persona. Se trataría de conectarse afectivamente con algún proyecto comunitario en el que participar; o bien implicarse con determinación en el crecimiento y desarrollo de personas queridas.
Esta generatividad, muy vinculada a sentimientos de generosidad, también incluye el sentimiento de profunda satisfacción en dejar un legado en aquellos que nos aman.
En cualquier caso, es una forma de ganar cierto equilibrio en esa etapa de la vida, en tanto que proporciona sentimientos positivos que compensan en buena media los afectos negativos. La impactante frase de Paley (1996) de “Adiós para siempre, años de certeza” con la que iniciaba este texto, puede implicar para todos cierta tristeza. Pero la Generatividad puede procurarnos un sentido de propósito dando mayor significado a la vida. En este sentido, puede ayudar a compensar los déficits de autoestima que suelen darse en la vejez.