Spinoza: la alegría como potencia
Filosofía y libertad
"Un hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría no es una meditación de la muerte, sino de la vida"
Baruch Spinoza (1632-1677) empezó a trabajar en su Ética demostrada según el orden geométrico en 1661 y lo terminó en 1675. Decidió no publicarla en vida por temor a la persecución religiosa, ya que había sido excomulgado por la comunidad judía y sus ideas eran consideradas como ateas por los cristianos. No es difícil de imaginar la frustración de este pensador al no poder publicar el texto de su vida. Finalmente, la obra se publicó de forma póstuma en 1677.
Lo llamativo de este libro es que no se lee como un ensayo común puesto que Spinoza intentó aplicar el rigor de las matemáticas a la filosofía, y lo estructuró en Definiciones, Axiomas y Proposiciones, no siempre fáciles de leer.
Su objetivo era demostrar la naturaleza de Dios, que él identificaba con la Naturaleza, y el camino humano hacia la libertad mediante la razón, con la misma certeza con la que se demuestra un teorema matemático.
Spinoza expone tres tipos de conocimiento:
- El primero sería la imaginación o la opinión. Es el conocimiento más básico que proviene de la experiencia vaga, de los sentidos, que nos hacen percibir la realidad de forma fragmentada. En esta forma de encarar la realidad se ubica la mayoría de la gente y conduce a ideas inadecuadas y confusas.
- El segundo género de conocimiento es la Razón, que se basa en tener ideas adecuadas de las propiedades de las cosas, partiendo de la ciencia y la lógica. Partiendo de esta aproximación a la realidad se dejan de ver cosas aisladas y se empiezan a buscar leyes universales. Es el conocimiento que permite una aproximación más objetiva al mundo.
- El tercer tipo de conocimiento es la Ciencia intuitiva, y sería el más supremo y difícil de alcanzar. Se trata no sólo de entender las leyes generales que rigen el mundo sino de captar la esencia de las cosas individuales como parte de un todo: Dios o Naturaleza.
Para Spinoza, el conocimiento del primer género es la única causa de la falsedad porque lleva al ser humano a dejarse llevar por prejuicios y pasiones sin entender por qué ocurren las cosas. Por el contrario el segundo y el tercer tipo de conocimiento son necesariamente verdaderos, y nos enseñan a distinguir lo verdadero de lo falso, dándonos lucidez.
Spinoza vincula el tercer género de conocimiento con la libertad humana y la felicidad suprema porque al conocer la esencia de las cosas como parte de un orden eterno, el miedo y la tristeza desaparecen. El beneficio de este conocimiento sería una paz profunda tras comprender que somos una pieza eterna en el engranaje infinito del universo.
En este contexto, para Spinoza la alegría no es solo una emoción pasajera, sino una herramienta metafísica esencial. La alegría es la transición de una perfección menor a una mayor. Es decir, cuando te sientes alegre, es porque tu potencia de actuar ha aumentado.
Por el contrario, la tristeza es la transición a una perfección menor. Es una disminución de tu potencia y una pérdida de libertad.
(...) entenderé por alegría: una pasión por la que el alma pasa a una mayor perfección. Por tristeza, en cambio, una pasión por la cual el alma pasa a una menor perfección. Además llamo al afecto de la alegría, referido a la vez al alma y al cuerpo, "placer" o "regocijo", y al de la tristeza, "dolor" o "melancolía".
No creo que pueda considerarse que Spinoza fuera un optimista ingenuo, sino un realista de la alegría. Su filosofía propone que:
- El conocimiento es felicidad: la mayor alegría proviene de comprender por qué las cosas son como son. Al entender las leyes de la Naturaleza (Dios), dejamos de ser esclavos de las pasiones y nos convertimos en causas activas de nuestra propia vida.
- Viviendo bajo la guía de la razón, el hombre no teme a la muerte sino que piensa en la vida. Su "optimismo" radica en que la salvación no es un premio futuro sino la alegría misma de entender nuestra unión con el todo.
En este sentido, no sería necesario sufrir en la tierra para ganar el cielo, sino que la alegría es el motor de la libertad.
Este planteamiento no supone negar el sufrimiento sino entenderlo como disminución de nuestra capacidad de actuar. La idea clave es entender la alegría como aumento de potencia. El bien no es moral, sino vital: aquello que nos hace más capaces.
La alegría es un afecto que aumenta o favorece la potencia de obrar del cuerpo; la tristeza, en cambio, es un afecto que disminuye o reprime la potencia de obrar del cuerpo, y así, la alegría es directamente buena.
En Spinoza el conocimiento es una vía de liberación, no de salvación. El optimismo que argumenta no implica promesas; se trata de comprender el mundo para no padecerlo ciegamente, para intentar vivir mejor en él. Se trata de pasar de la tristeza a la acción.
Quien se conoce a sí mismo y conoce sus afectos clara y distintamente, se alegra y esa alegría va en él acompañada por la idea de Dios; por tanto, ama a Dios, y tanto más cuanto más se conoce a sí mismo y conoce sus afectos.
La felicidad consiste en el amor hacia Dios que brota del tercer tipo de conocimiento, cuanto más goza el alma de ese amor divino, o sea de la felicidad, tanto más conoce y más poder tiene sobre los afectos, sin experimentar conmociones, siendo consciente de sí mismo, de dios (naturaleza) y de las cosas con arreglo a cierta necesidad eterna.
En mi opinión, la Ética de Spinoza tiene mucho interés porque plantea una aproximación a la arquitectura de la libertad interior. Construye un sistema para que nadie (ni reyes, ni políticos, ni sacerdotes, ni los propios miedos) pueda esclavizar tu mente.
En este sistema la alegría no es un regalo del azar sino una conquista de la razón. No se trata de sonreír ante la adversidad sino de comprender sus causas para que dejen de dominarnos, y eso requiere mucho esfuerzo: "Todo lo excelso es tan difícil como raro".
Tras leer a Spinoza uno puede decidir si tiene ganas de empezar a caminar o si prefiere quedarse donde está.