Wings of Desire
Cielo sobre Berlín
“Cuando él niño era niño, no sabía que era niño, para él todo estaba lleno de vida, y toda la vida era una sola.”
Wings of Desire (1987) es una obra maestra de WimWenders con múltiple interés para el tema del optimismo que vengo analizando. Mientras el pesimista ve la vida como un error,Wenders argumenta que elvalor de la existencia reside precisamente en su fragilidad.
La película se desarrolla en un Berlín aún dividido por el muro, y presenta a dos ángeles, Damiel y Cassiel, que observan el mundo desde las alturas. Poseen la eternidad pero carecen de experiencia: pueden oír los pensamientos de los hombres, pero no pueden sentir el calor de un café, el tacto de una mano o el dolor de una herida. Son testigos invisibles de la historia, observadores melancólicos de una humanidad que les fascina por su finitud.
A nivel estético la película presenta un código brillante. El pasaje del blanco y negro al color es todo un código semántico. El blanco y negro representando la mirada espiritual, divina, una mirada omnisciente pero distante, mientras que el color es el código de lo sensible, lo carnal y lo mortal. Es el paso del concepto a la vivencia.
El muro de Berlín es un significante político y existencial. Es la frontera física que los ángeles cruzan sin esfuerzo, subrayando la inutilidad de las divisiones humanas frente a la continuidad del espíritu.
Respecto al texto de la película quiero destacar tres aspectos:
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La importancia de lo banal
El optimismo racional que puede apreciarse en la película nace de una apreciación sensorial. Damiel, el ángel, está cansado de lo eterno e infinito, está aburrido de su “perfección”. Su optimismo es realista y concreto, no conceptual, en tanto que desea cosas que generalmente no solemos apreciar: el sabor del café, el frío de las manos o la pesadez del cuerpo.
El optimismo no es ignorar el sufrimiento (incluso el dolor o el frio), sino un privilegio que los seres “perfectos” envidiarían.
En realidad, es justamente esta aparente completud lo que sería la tragedia de los ángeles. No sienten dolor, pero tampoco placer. El ángel Damiel experimenta esta “falta”, y de ahí surge el deseo de ser humano: elige dejar de ser un observador ideal para convertirse en un sujeto deseante, aceptando la finitud y la castración simbólica (la pérdida de su inmortalidad). En palabras de Camus: “Llega siempre un momento en el que hay que elegir entre la contemplación y la acción. Eso se llama hacerse hombre (…) y, privado de lo eterno, quiero aliarme con el tiempo”.
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El paso del observador al participante
El pesimismo nace de una posición de desapego cínico, ver la vida desde fuera como algo absurdo.Los ángeles son observadores puros, están por encima de todo lo humano, pero están tristes y desvitalizados.
El optimismo racional surge cuando Damiel decide caer. Esta“caída” no es un fracaso, es una elección consciente hacia la vulnerabilidad. La comprensión de que una vida limitada, llena de matices, sabores y sufrimientos, tiene mucho más valor que una eternidad de observación vacía. Aceptar que la vida tiene un final es lo que le da urgencia y sabor a nuestras acciones.
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La función del encuentro
El pesimismo suele ser solipsista, alguien que defiende la idea de que solo su propia mente y conciencia existen de manera segura. Por el contrario, esta película propone que la salvación delser humano es relacional. El encuentro final entre Damiel y Marion en el bar no es un final de cuento de hadas, es el inicio de una tarea compartida: “Ningún ángel sabe lo que es la soledad, porque para estar solo hay que ser uno, y los ángeles son siempre una multitud sin identidad”.
El optimismo es aquí la capacidad de ser un individuo capaz de conectar con otro. Marion representa la vulnerabilidad física, el riesgo de caer, representado magistralmente en la escena de su actuación en el circo como trapecista. El circo es significante de una vida donde uno nunca sabe cuándo será la última función...Pero mientras llegue ese inevitable final, la vida es el placer de tener una historia y de ser alguien en una biografía compartida.
El optimismo no es creer que todo va a salir bien si uno se lo propone, sino entender que estar aquí es suficiente.Damielcambia la eternidad por una taza de café y una charla con un extraño, y el director nos dice que ha salido ganando en el trato.
En esta lectura de la película es fundamental el personaje de Peter Falk (interpretándose a sí mismo, como al actor que interpretó al teniente Colombo). Falk revela que él también fue un ángel que decidió caer y que no se arrepiente. Es una prueba de que tras conocer lo eterno y lo absoluto un ser inteligente sigue prefiriendo lo efímero. Sugiere que hay muchos ex ángeles caminando por ahí.
Me parece especialmente brillante la escena donde Falk, sin poder ver a Damiel (que aún es ángel), siente su presencia y le extiende la mano, hablándole al aire. Se pone a describir el placer de cosas triviales: “Fumar, tomar café…y si lo haces juntos, es fantástico. O dibujar: líneas que se juntan…El frío, cuando te frotas las manos…”. Falk no habla de grandes éxitos o metas ambiciosas; habla de la textura de la realidad, de lo cotidiano. Sabe que el mundo está lleno de dolor, de hecho está grabando una película sobre el nazismo en Berlín, pero aun así decide sentir el presente y vivir los detalles.
El optimismo racional quizá sea recuperar la mirada del niño pero con la conciencia del adulto:
“El niño ahora, ya no es un niño,
pero aún sigue siendo un niño.
(…)
Aún me maravillo por lo que ví.
Todavía estoy en el origen.
Sé ahora lo que ningún ángel sabe”